Una pieza relevante en la estrategia empresarial moderna

Las memorias ASG, también conocidas como informes de sostenibilidad o ESG Reports, se han convertido en una pieza relevante en la estrategia empresarial moderna. Bien sea por razones regulatorias, financieras o reputacionales, la presentación ante el público del progreso empresarial más allá del balance de pérdidas y ganancias comienza a ser una práctica habitual en muchas PYMEs.

Este fenómeno se aprecia con mayor intensidad en aquellas entidades que participan de la cadenas de suministro de grandes empresas. Éstas empiezan a reportar información ambiental, social y de gobernanza para integrarse en la hoja de ruta de su gran cliente. De esta forma se genera un efecto tractor sobre pequeñas compañías que, para no quedarse fuera del mercado, comienzan a dar pasos en el campo de la sostenibilidad, a ordenar estrategias y a compartir su progreso con los grupos de interés con los que se relaciona.

 

Por qué publicar una memoria ASG

Actualmente la directiva CSRD (CorporateSustainabilityReporting Directive) obliga a las grandes empresas a elaborar detallados informes según estándares homologados y reconocidos, pero esta práctica permeará progresivamente hacia las compañías, pequeñas empresas y profesionales que se sitúan bajo su paraguas o ámbito de actuación.

Las entidades financieras como los bancos, fondos de inversión o incluso las entidades públicas, toman en serio los criterios ESG a la hora de tomar decisiones o apoyar proyectos. Las empresas que demuestran una gestión sostenible acceden a mejores condiciones de crédito, subvenciones o inversiones verdes.

Ante consumidores, proveedores y socios, se valora cada vez más la transparencia. Publicar una memoria de sostenibilidad refuerza la imagen de responsabilidad corporativa, lo que ya se considera como una ventaja competitiva. En algunos mercados, no contar con un reporte ESG puede dejar sin opciones de contratacióna una empresa.

Elaborar una memoria de sostenibilidad supone esfuerzo, dedicación y rigor. Obliga a las empresas a medir su impacto ambiental y social. Esto puede abrir el foco para detectar oportunidades de mejora, reducir costes –energía, residuos, agua, transportes…– y mejorar la gestión de riesgos. Sin embargo, no todas las empresas contemplan en su presupuesto estas tareas y, en muchas ocasiones, lo consideran un gasto del que pueden prescindir. También influye cierta resistencia al cambio, por lo que poner en movimiento los engranajes necesarios para integrar la ASG en el día a día de una pequeña o mediana empresa puede ser lento y fatigoso.

 

Quién debe publicar su memoria ASG

Es cierto que las PYMEs no siempre tienen la obligación legal de reportar, pero el impacto indirecto es significativo. La presión que ejerce la cadena de valor invita a impulsar una estrategia de sostenibilidad cuyos resultados se reflejen en algún tipo de informe o declaración responsable. Sin embargo, para algunas empresas todavía existen barreras: costes y capacidades limitadas.

Confiar en un servicio externo especializado suele simplificar mucho las cosas y se garantiza que el proyecto no se queda al ralentí. Conscientes de las oportunidades de diferenciación y reputación que alcanzan quienes militan la sostenibilidad en el entorno empresarial comienzan a vertebrar un calendario de acciones, marcan objetivos y contrastan el desempeño. Lo más importante para una PYME no es el informe en sí, si no las prácticas.

Elaborar un reporte o memoria sin una base real de buenas prácticas se convierte en un ejercicio de comunicación sin impacto y, en ocasiones, contraproducente. Es importante entender que una empresa que integra la sostenibilidad en su día a día —aunque no publique una memoria formal— ya está creando valor económico, social y ambiental tangible.

 

Buenas prácticas para dar los primeros pasos:

Buenas prácticas en el entorno ambiental

  • Mide y establece objetivos de reducción del consumo de energía y agua
  • Haz una correcta gestión de los residuos y fomenta la economía circular
  • Apuesta por proveedores locales o con certificados ambientales

 

Buenas prácticas en el entorno social

  • Promueve la igualdad de oportunidades y la conciliación
  • Apuesta por la formación y un entorno de trabajo seguro
  • Participa en acciones de impacto social local

 

Buenas prácticas en el entorno de la gobernanza

  • Asegura la transparencia en la gestión
  • Cumplir normativas éticas y fiscales
  • Involucrar a empleados y grupos de interés en la toma de decisiones

 

Cada empresa ha de elegir los indicadores más adecuados a su desempeño y recogerlos, si no es una memoria formal, al menos en algún documento o comunicación abierta. Un informe claro y simplificado puede ser un buen aliado para recoger los principales logros e indicadores o usar canales de comunicación propios para dar difusión y compartir avances y objetivos.

En Aporta ayudamos a empresas responsables que entienden el valor de su acción ESG. Nuestra experiencia y alto grado de especialización contribuye a hacer que la sostenibilidad se integre en todos los ámbitos de una compañía con rigor, evitando caer en la exageración, maquillaje o greenwashing que pueden esconderse tras malas prácticas a la hora de comunicar y ejercer acciones que pretenden ser sostenibles.

En conclusión, para una PYME las buenas prácticas sostenibles son el cimiento que pone en valor el esfuerzo que, en el caso de que la empresa crezca o se vea en la obligación de reportar formalmente, ya contará con una base sólida de datos, indicadores y cultura organizacional sostenible.


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